Las noticias publicadas en HOY referentes al patrimonio frexnense. / ARCHIVO JUAN IGNACIO MÁRQUEZ

«Una verdadera joya»

El patrimonio frexnense ha renovado en las últimas décadas la visión que teníamos de nuestro pueblo

ALBERTO MÁRQUEZ CARRASCAL FREGENAL DE LA SIERRA

«Más de ocho años costó a Fregenal su definitiva declaración de interés cultural con categoría de conjunto histórico, artístico y monumental, hasta que en la tarde del pasado martes [11 de febrero de 1992] concediera el Consejo de gobierno de la Junta la citada mención para la ciudad, aunque bastantes siglos de caminar avalan tal cuestión». No encontraba mejores palabras para empezar un reportaje que sintetizara la centralidad del patrimonio para Fregenal que este publicado en HOY el 16 de febrero de 1992, en el que Juan Ignacio Márquez presentaba a los extremeños los principales emblemas de nuestro pueblo.

En las últimas tres décadas, ese patrimonio ha vivido un proceso de restauración y recuperación, especialmente centrado en los dos complejos monacales en ruinas, de San Francisco y San Ildefonso de los Jesuitas, que eran dos heridas sangrantes para el prestigio del conjunto monumental. Aunque no solamente, y no se deben olvidar las intervenciones en el Castillo templario, los templos de Santa Catalina y Santa Ana; o los trabajos en el Yacimiento arqueológico de Nertóbriga Concordia Iulia, cuya puesta en valor también le valía la declaración de bien de interés cultural. Y cómo olvidar la suma a ese patrimonio que realiza nuestra cultura y tradición a través de la Danza y Fiestas de la Virgen de la Salud.

En esta labor fue esencial el desarrollo de las Escuela Taller Nertóbriga, esenciales para la puesta en valor de buena parte de nuestro patrimonio. Estas no solo renovaron la Plaza de Toros y Santa Catalina, sino que continuaron con la recuperación del claustro del Convento de San Francisco. Este proceso de restauración del claustro fue clave para salvar el conjunto del convento franciscano del expolio y la ruina que sufrieron durante más de un siglo. La administración de principios de los 90 se encontraba entonces con la pregunta de qué hacer con los conjuntos monacales, que bien habrían podido acabar demolidos por el estado en el que se encontraban, su abandono y desuso total.

La puesta en valor con los trabajos desarrollados por los alumnos de la Escuela Taller Nertóbriga permitieron descubrir un espacio esencial para la vida cultural de nuestro pueblo, que sirvió de marco para las noches con más duende del Festival Internacional de la Sierra o los conciertos del Curso Hispano-Luso organizados por Juventudes Musicales. Un espacio que se convirtió durante muchos años en el símbolo del patrimonio frexnense, que también reflejaba el enorme potencial que podría tener su total recuperación.

No es de extrañar que la experiencia acumulada en la recuperación del claustro de San Francisco sirviera para llevar ese conocimiento al otro lado del Atlántico. Desde el año 2000, la Plaza Simón Bolívar de La Habana se recubre con una bóveda de construcción extremeña, con participación de los alumnos de las Escuelas Taller Nertóbriga y La Encomienda, de Los Santos de Maimona. Y es que la restauración de los grandes edificios frexnenses sirvió para ampliar las fronteras de proyección de nuestro pueblo, con la visita de grupos especializados de restauración y formación de albañiles en labores específicas, creando de nuevo valor añadido.

La recuperación del Convento de San Francisco. / ARCHIVO JUAN IGNACIO MÁRQUEZ

La recuperación del patrimonio frexnense alcanzó su punto álgido con la restauración de la iglesia de San Francisco, tras la llegada al Ministerio de Vivienda de la peraledense María Antonia Trujillo; la extremeña que posibilitó la recuperación de aquella «verdadera joya» que tanto sirve para hablar de San Francisco como de todo nuestro conjunto monumental. Las labores de recuperación del derruido templo tuvieron repercusión a nivel europeo, con visitas de expertos, como los participantes en el proyecto formativo europeo «Leonardo Da Vinci». En el proyecto participaban el Patronato de Coria, la Escuela de Siena y el Centro de formación de Bélgica, que daban una proyección singular a los trabajos realizados en Fregenal.

Coincide la publicación de este artículo, en el número 1 de HOY Fregenal, allá por 2010, con las instantáneas del Colegio y Convento de San Ildefonso de los Jesuitas, que por aquel entonces se proyectaba como «las ruinas de una futura hospedería». Y aunque aquel proyecto de recuperación no tuvo el éxito deseado por causa de la crisis económica sobrevenida, los trabajos de recuperación avanzan actualmente con fondos del Ministerio de Cultura, renovando considerablemente la visión que tenemos de nuestro pueblo. Muchos esperan ansiosos poder volver a la normalidad, en la que disfrutemos de las veladas de la Noche en Blanco en el interior del templo ya recuperado, que la luz de las velas nos dejó ver anteriormente. Fue entonces cuando descubrimos lo bella que puede ser una ruina, en ese espíritu del romanticismo posmoderno del turista que busca una voz millennial y temas en inglés que rebotan en las paredes descascarilladas de un antiguo templo.

Noticias en HOY Fregenal sobre los Jesuitas y San Francisco. / ARCHIVO JUAN IGNACIO MÁRQUEZ

Aunque no debemos olvidar que la clave de la recuperación de un espacio es su puesta en funcionamiento. De nada sirve nuestro patrimonio recuperado si nuestros ojos no están pendientes constantemente de conservar lo que hemos recuperado, de llenar de vida y contenido los conventos de San Francisco y San Ildefonso de los Jesuitas. Es por ello que no se deben dejar de lado estos espacios, a través de la puesta en valor de las instituciones que albergan o que podrían albergar. Y es que pocos pueblos pueden presumir de un espacio tan emblemático para su Biblioteca Municipal, o la obra que recoge el esperado Museo de Arte Contemporáneo de Fregenal; así como los proyectos que guardamos en un cajón esperando mejores momentos, como el Centro Europeo de Humanismo Arias Montano. Proyectos que se sumarían a la continua labor de vigilancia y recuperación de nuestro patrimonio, que en los años que vienen también podrían pasar de nuevo por Santa Catalina, en la que pocos años han dejado mella muy rápido, el convento de Santa Clara, la ermita de San Miguel de los Fresnos o la Casa Museo Eugenio Hermoso.