Aspecto de la grada en el coso templario / José Antonio Dominguez

Tarde de ilusiones, tarde de sensaciones

Darío Romero, Adrián Monroy y Fran Amaya triunfadores en Fregenal

JOSÉ ANTONIO DOMINGUEZ FREGENAL DE LA SIERRA

Gran ambiente el vivido en la tarde de ayer domingo en el coso templario de Fregenal de la Sierra con motivo de la celebración de la clase práctica organizada por el Patronato de Tauromaquia de la Diputación de Badajoz. Se lidiaron novillos de Hdros. De Bernardino Píriz Carballo de excelente presentación, de buen juego en líneas generales, destacando el enclasado cuarto de nombre «Exquisito» marcado con el número 45, de pelo negro y nacido en marzo de 2022 que fue premiado con la vuelta al ruedo.

Abrió tarde Sergio Domínguez «El Mella» (Verde manzana y oro), recibiendo a su novillo con lances a la verónica rematando con una serpentina. Ejecutó un quite por tafalleras Manuel Jesús Carrión, replicando inmediatamente «El Mella» por chicuelinas y media. Buen par de banderillas de David Merino. El trasteo de muleta comenzó toreando a pies juntos y alternando buenas tandas por ambas manos. Novillo rajadito y algo bronco por el pitón izquierdo. El remate de su labor fue por manoletinas y naturales ambas rodillas en tierra calentando al respetable. Cortó una oreja.

Manuel Jesús Carrión (Blanco y oro), recibió al segundo de la tarde-novillo más escaso de fuerzas y rajadito- con una larga cambiada y lances a la verónica, para rematar con una larga soltando el capote. Con la muleta se intercalaron buenas series por ambas manos, destacando las tandas al natural. Manoletinas para finalizar y Oreja para su esportón.

José Antonio de Gracia (Azul mar y oro) le endosó dos largas cambiadas pero no pudo haber lucimiento toreando con el capote. Hizo quite Darío Romero y buen tercio de banderillas a cargo de «Lolin» y «El Bache». Buen inicio de faena a un novillo que se vino arriba y con más motor lo que transmitía emoción al tendido. Su labor iba subiendo el nivel, se sucedían las series por ambas manos, demostrando mando por el pitón derecho. El epílogo de la faena con naturales a pies juntos y molinetes terminaron por encandilar al público que le premio con dos orejas.

En cuarto lugar salía a escena Darío Romero (Azul mar y oro) que se encontró con «Exquisito», el mejor novillo de la tarde. Bravo, noble y repetidor. Lo recibía toreando con cadencia a la verónica, media y rematando con una serpentina. Con ambas rodillas en tierra recibía al gran novillo, lo que hizo que los aficionados se metieran enseguida en su obra. Las tandas se sucedían con mayor calidad a medida que avanzaba la faena. Si eran buenas por la izquierda, por la derecha extraordinarias. Al ejecutar unas ceñidas manoletinas sufrió un tremendo revolcón del que salió mareado y con más ganas de triunfar. Dos orejas y rabo y vuelta al ruedo al novillo. Novillero y ganadero disfrutaron juntos una triunfal vuelta al ruedo llena de emociones.

Llegaba la hora del más joven de la terna, Adrián Monroy (Gris claro y plata) y recibió al quinto de la tarde-noche por verónicas pintureras. Conseguía el joven Adrián buenas series principalmente por el pitón derecho. Calamocheaba el novillo y su embestida más bronca, solo permitía una faena intermitente por ambas manos con detalles de mucha calidad. Caló su torería y fue premiado con dos orejas.

Casi metidos ya en la noche- el festejo duró algo más de dos horas y media-, algo normal por las ganas de dar todo y exprimir al máximo las embestidas de los novillos, salía al ruedo el último de la tarde para Fran Amaya (Azul marino y oro), que sustituía al anunciado Alejandro Gimeno.

El recibo capotero no tuvo lucimiento y las expectativas de que pudiéramos disfrutar se preveían difícil, ya que el novillo muy aquerenciado en toriles no lo ponía nada fácil. Quite de «El Mella» y tercio de banderillas complicado. Mucho mérito tuvo Amaya que poco a poco consiguió meter al novillo en la canasta y realizar la faena en los medios. De menos a más, porfiando y buscando las vueltas, consiguió componer una labor entretenida y valerosa, luciendo por los dos pitones con series de mucho peso. Paseó la última oreja de la tarde.

En resumen, gran entrada de público con mucha gente joven en los tendidos, chavales ilusionados y preparados para seguir dando grandes tardes y una familia ganadera feliz, porque poquito a poco empiezan a ver los frutos de su trabajo.