Portada del Diario de Extremadura HOY el 17 de junio de 1998. / ARCHIVO JUAN IGNACIO MÁRQUEZ

«Presur, la esperanza de un pueblo»

La planta fue el centro de la vida de Fregenal en los años 80 y 90

ALBERTO MÁRQUEZ CARRASCAL FREGENAL DE LA SIERRA

Prerreducidos Integrados del Suroeste, conocido generalmente por su acrónimo Presur, fue el punto de giro durante dos décadas de la vida social, económica y política de Fregenal de la Sierra. La empresa fue proyectada al inicio de los años 80 como un elemento revitalizante para cambiar la situación de toda la comarca extendida, desde Jerez de los Caballeros a la onubense localidad de Cala. Sin embargo, a día de hoy poco se ha escrito y nada se habla entre los frexnenses de aquel proyecto industrializador frustrado a finales de los años 90; un verdadero misterio para los que nacimos en esos años.

«Presur florecía, cerca de nuestra estación, con la fuerza y la esperanza que todos los frexnenses le supieron dar», como se nos cuenta en un artículo en setiembre de 1990. La empresa se creó en 1983, después de un gran terremoto político con epicentro en Fregenal y Cala. La movilización popular fue un elemento determinante para alcanzar la tan perseguida planta de pellets, con manifestaciones multitudinarias en el Paseo de la Constitución. Según cuenta el diario El País, en su edición del 25 de abril de 1982, la concentración congregó entre «40.000 y 50.000 personas, donde se encuentra en asamblea permanente la Junta de Extremadura, para exigir del Gobierno la puesta en marcha inmediata de una planta de pellet».

Para los legos, los pellets son aglomerados de hierro de treinta milímetros de diámetro; que se producían en la planta de Presur por cientos de miles de toneladas al año; concretamente, 800.000 toneladas de pellets, según El País, que buscaban tener la misma calidad de los desarrollados en plantas brasileñas. Posteriormente, esta producción tuvo que transformarse y Presur se readaptó a las necesidades del mercado.

Manifestación del 25 de abril de 1982, en defensa de la apertura de Presur. / Mundo Obrero (Fundación Juan March) y Adrián López Menaya.

De esta forma llegamos al artículo de 1990, titulado de la misma forma que este texto, que recogemos del Archivo Juan Ignacio Márquez. En él se realiza una entrevista al entonces director de Presur, Eusebio García, que trasladaba a HOY que las actividades de la empresa se centraban en cuatro partes. Entre estas destacaban «la investigación de los recursos naturales que materializamos en una continua labor de exploración y estudio de rocas ornamentales, granitos y mármol», así como el «tratamiento de ferroaleaciones» de los que «llegamos a obtener un lingote de cromo níquel que se comercializa como chatarra de inoxidable»; junto con «la planta de demostración para el tratamiento de ferroaleaciones o por último la investigación por plasma para el estudio de nuevos materiales». Esta última actividad era especialmente reseñable dentro de la planta, dado que «en España, somos los únicos que disponemos de tecnología de plasma para poder estudiar distintos materiales y sus aplicaciones y resultados».

Las perspectivas al cierre de Presur no se plantearon hasta 1998, cuando se detectaron restos de contaminación por radioactividad en chatarra proveniente de esta planta. Según las noticias de los días 16, 17 y 19 de junio de 1998, los trabajadores no mostraron ninguna señal de contaminación, pero sí se confirmó por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) la contaminación de la maquinaria de la planta por haber estado en contacto con los restos radiactivos provenientes de Acerinox.

Este escape de cesio-137 supuso que en 2001 Acerinox fuera condenada a pagar 520 millones de pesetas por la contaminación de las plantas de Fregenal y Palos de la Frontera. Para entonces Presur ya había echado el cierre, a pesar de la autorización del CSN emitida el 13 de agosto de 1998 y el rechazo a la clausura del centro por el pleno del Ayuntamiento de Fregenal aprobado el 12 de agosto. Muy posiblemente también tuvo implicación en esta decisión el incendio en la planta el 29 de julio de ese mismo año, que puso en peligro los residuos almacenados en las instalaciones; pero en definitiva fueron un cúmulo de circunstancias sociales, políticas y económicas lo que llevaron al cierre de «la esperanza de un pueblo».

Señal a la entrada de la planta de Presur en 1990. / ARCHIVO JUAN IGNACIO MÁRQUEZ

Hoy día solo quedan algunos edificios ruinosos de las antiguas instalaciones de Presur en la entrada al Polígono industrial frexnense, donde pasan desapercibidas para los que no conocimos gran cambio que provocaron en la sociedad de un pueblo que acababa de llegar a la democracia después de 40 años. La memoria de lo que fue el gran proyecto Presur, como elemento estructural para el cambio en la comarca extendida, vivió su última sentencia en 2010, cuando echaron el cierre las minas de Cala, con «60 millones de toneladas de hierro en su interior», como contaba Rafael Molina a HOY desde Monesterio.

La Historia ha enterrado definitivamente aquella «esperanza del pueblo», que dos décadas más tarde nos hace preguntarnos constantemente por las oportunidades perdidas y los proyectos frustrados. En un Fregenal que desde entonces ha vivido una constante sangría demográfica, y en una España que, al perder tejido industrial, se vio avocada en la última crisis a transformar los motores de limpiaparabrisas de SEAT en respiradores para enfermos de coronavirus, aun hay quién se pregunta por qué se cerró Presur.