El uso de la píldora del día después alcanza el nivel más bajo en una década en la región

Envases con dos marcas comerciales de la píldora del día después en una farmacia de Mérida. :: brígido/
Envases con dos marcas comerciales de la píldora del día después en una farmacia de Mérida. :: brígido

El año con más ventas fue 2010, con 23.000 unidades, 7.300 más que en 2018

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

La píldora anticonceptiva de emergencia, más conocida como la píldora del día después, se consume ahora menos en Extremadura que cuando se aprobó su acceso libre, sin necesidad de receta médica. Fue en 2009. Entonces se dispensaron un total de 16.864 unidades. El año pasado, en cambio, fueron 15.987 pastillas, según los datos ofrecidos por el Colegio de Farmacéuticos de Extremadura.

De hecho, las cifras del 2018 son las más bajas de la década y desde que existe la posibilidad de adquirirla sin receta.

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Hay que recordar que la píldora del día después es legal en nuestro país desde el año 2001, aunque la estadística oficial de su dispensación en Extremadura ofrece datos a partir de 2004. En ese año se comercializaron 12.742 unidades en toda la región. Solo se podía comprar en farmacias con prescripción de los médicos y en los centros de planificación familiar dependientes de las diferentes administraciones autonómicas. Se daba gratis en esos centros pero no en las boticas.

El año siguiente, en 2005 creció su uso considerablemente. «Algo esperado. Fueron 17.084 unidades. Y el pico del consumo de este anticonceptivo de emergencia llegó en 2010, como también se preveía: 23.310. Pero desde entonces su consumo ha ido cayendo y todo apunta a que va a seguir siendo así», explica Cecilio Venegas, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Extremadura.

Fue en 2009, cuando Trinidad Jiménez, entonces ministra de Sanidad, aprobó la venta de este preparado postcoital sin receta como una medida más dentro de la estrategia de salud sexual y reproductiva del Sistema Nacional de Salud.

El objetivo, se explicó por parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, era facilitar su accesibilidad y contribuir a atajar la escalada de embarazos no deseados entre jóvenes y adolescentes, así como el número de interrupciones voluntarias del embarazo.

EVOLUCIÓN DÉCADA

2009
16.864 unidades.
2010
23.310 unidades.
2011
21.363 unidades.
2012
18.225 unidades.
2013
18.549 unidades.
2014
19.354 unidades.
2015
18.581 unidades.
2016
21.666 unidades.
2017
19.329 unidades.
2018
15.987 unidades

«La cultura sexual ha mejorado mucho en nuestro país y en nuestra región. El uso de preservativos en la relaciones sexuales ha ido ganando terreno para prevención de enfermedades sexuales y embarazos no deseados», reflexiona Cecilio Venegas.

«No son muchas mujeres las que acuden ahora a las farmacias agobiadas porque por una relación esporádica sin protección temen quedarse embarazadas», añade.

Explica el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Extremadura que el perfil de la mujer que compra ahora el anticonceptivo de urgencia que se suele vender en Extremadura es el de una chica muy joven, de unos 18 o 19 años, que adquiere el medicamento normalmente en los meses de marzo y septiembre. Las pastillas se comercializan al precio de unos 20 euros la unidad.

«El acceso a este método anticonceptivo ha bajado porque la gente es consciente cada vez más sobre las relaciones sexuales. Se han hecho campañas para un uso racional, hay más madurez social, más concienciación», agrega.

«Hay una mayor educación sexual y el trabajo de los centros de planificación ha ayudado también», explican

En la última década se han comprado 193.228 píldoras en la región. La media anual es, por tanto, de 19.322. Como en Extremadura tenemos 680 farmacias, la media es de 2,5 píldoras por farmacia y mes en la comunidad autónoma. «Es una de las más bajas del país», finaliza el portavoz de los farmacéuticos extremeños a este periódico.

«No solo ha bajado y va a seguir haciéndolo la toma de la píldora. Es que ha bajado también la demanda de personas que acuden a los centros de planificación familiar para preguntar por ese fármaco y por las relaciones sexuales sin protección. Ahora es casi inexistentes esas consultas, antes eran muy frecuentes. Solían venir las chicas y sus madres», expresa Concha Gallardo, responsable del Centro de Planificación Familiar (CPF) de la localidad cacereña de Miajadas.

Médica de familia, Gallardo apunta que una buena parte de esa reducción del número de consultas tiene que ver con el trabajo que han realizado los centros de planificación desde 2009.

«Con toda sinceridad, creo que su labor ha sido fundamental para ir mejorando en prevención sexual. El otro motivo para explicar que se tomen menos píldoras del día después es que se ha avanzado muchísimo en educación sexual en los últimos años. Más educación y más concienciación», apostilla.

La responsable del CPF miajadeño percibe otro cambio: «cuando viene gente a las consultas lo hacen en parejas, bien la hija con la madre o la mujer con su pareja. Es otro cambio evidente en esta década».