Casa de Extremadura en Sevilla / Andrés Serrano

Los orígenes de la casa de Extremadura en Sevilla

«A finales de la Edad Media, miles de extremeños embarcaron rumbo a las Américas huyendo de unas condiciones de vida sumidas en la miseria en busca de un porvenir más esperanzador»

J. ANDRÉS SERRANO

Los movimientos migratorios han sido una constante en el devenir del ser humano desde los tiempos más remotos, casi siempre buscando mejores condiciones de vida. En España –y en Extremadura más-, conocemos bien el fenómeno. A finales de la Edad Media, miles de extremeños embarcaron rumbo a las Américas huyendo de unas condiciones de vida sumidas en la miseria en busca de un porvenir más esperanzador.

La situación de la España rural en la década de los años 50 del siglo pasado, lastrada por la guerra civil (1936-1939) y sus consecuencias políticas, sociales y económicas, provocaron el más reciente de los movimientos migratorios hacia las zonas más industrializadas del país (Madrid, Barcelona, País Vasco,…), así como a países de Centroeuropa (Alemania, Francia, Suiza,…), hacia donde salieron cerca de un millón de extremeños. Las estadísticas demográficas de nuestro pueblo hablan por sí solas en una comparativa que no deja dudas: Año 1940: 10.800 habitantes, año 1950: 11.716 habitantes, año 1960: 10.498 habitantes. Año 1970: 7.706 habitantes, año 1981: 5.722 habitantes. Es decir, que Fregenal pierde casi la mitad de su población en poco más de veinte años.

Fuerte debió de ser el desarraigo sufrido por aquellas personas que con un bajísimo nivel cultural (no olvidemos su procedencia, mayormente jornaleros, braceros y gente sin cualificación profesional), hubieron de enfrentarse a modelos de vida radicalmente distintos a los de sus orígenes. Por no hablar de aquellos cuyos destinos fueron otros países y que se vieron en la necesidad de hacer frente a un idioma totalmente desconocido para ellos.

En ese contexto, las Casas Regionales debieron crearse para paliar la nostalgia y la soledad, para compartir recuerdos, para ser lugares de encuentro entre paisanos y amigos que compartían una misma necesidad. Tal vez por esas razones muchos de estos centros recibieron en nombre de HOGAR (Hogar Extremeño de….). Estas entidades, nacidas la gran mayoría entre las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo, a medida que iban consiguiendo una mayor implantación, agrandaron sus objetivos, que no fueron otros que los de trasladar parte de la cultura vernácula al nuevo destino de sus componentes. La creación de agrupaciones de bailes y canciones tradicionales y la gastronomía, unidos a las manifestaciones de orden religioso, conformaron el ideario de subsistencia de aquellas «pequeñas patrias». Mucho se podría contar sobre la experiencia migratoria de los frexnenses de aquellos años, cuestión que tendremos que dejar para mejor ocasión, pues lo que ahora nos interesa es la creación de la Casa de Extremadura en Sevilla.

Esta parte del sur extremeño siempre tuvo relaciones de buena vecindad con la capital andaluza. Otras razones más recientes son los vínculos con su Universidad, donde buena parte de los universitarios extremeños del siglo XX cursaron sus estudios, hasta que la Universidad de Extremadura iniciara sus primeros pasos en el año 1973. También históricamente, parte de la aristocracia y de las familias más pudientes mostraron cierta predilección por la ciudad bética.

Tal vez por estas razones, la creación de la Casa de Extremadura en Sevilla se enmarque en un periodo anterior al resto de las que nos hemos referido anteriormente, a aquellas que se instalaron en zonas en pleno desarrollo industrial y que obedecían al asentamiento masivo de extremeños que salieron en busca de un trabajo que dignificara sus vidas. A diferencia de aquellas, la de Sevilla se crea en el año 1926 como veremos más adelante.

Las primeras noticias sobre la creación de este centro regional extremeño en Sevilla aparecen en el año 1925, en el semanario local «El Homenaje», cuando un puñado de extremeños alentados por «el paladín de tantas hermosas ideas, de ese espíritu cumbre que se llama D. Enrique Real Magdaleno, se trata de fundar la Casa de Extremadura en Sevilla, paralela a la exposición Ibero-Americana…». Real Magdaleno, si bien no era oriundo de Fregenal –nació en Alconera-, estaba casado con una frexnense y pasó bastantes años en nuestra ciudad donde, además del desarrollo de su profesión de enseñante, dejó una abundante muestra de sus dotes literarias dirigiendo «El Eco de Fregenal» (1896) o «Extremadura Literaria» (1884-86). En el año 1885 dedicó un librito de poesía a la Virgen de los Remedios.

Poco más tarde, también en otro número de «El Homenaje» se confirma la iniciativa. En esta ocasión el Ayuntamiento de Fregenal se adhiere a la idea en su sesión de la permanente del 19 de Junio de 1925, respaldando a Enrique Real Magdaleno y otros extremeños en su empeño de fundar la Casa extremeña.

Pero la creación de la Casa en Sevilla no responde a los mismos criterios que sus homólogas en otras zonas del país que, como se ha señalado, son lugares de encuentro de gente con un perfil obrero. La de Sevilla nace de un movimiento de intelectuales y profesionales liberales que, en una primera declaración de principios, la señalan como impulsora y reivindicadora del ferrocarril Cala-Los Algarbes, como así deja testimoniado el citado periódico: «… y uno de sus más plausibles proyectos de dicha sociedad (la Casa de Extremadura) es pedir la prolongación del ferrocarril, de Cala al Sur de Portugal, pasando por Fregenal abreviando la distancia de esta comarca y la vecina república a Sevilla».

El proyecto de creación culminó con su inauguración el 18 de Julio de 1926, según la noticia que publicó el diario sevillano «La Unión» en su edición del día siguiente, situándola en la céntrica calle Sierpes y cuya Junta Directiva quedó conformada como sigue: Presidente, Fernando Abarrátegui (Magistrado), Vicepresidente, Rafael Lozano (abogado), Secretario, Eloy Burgos (Farmacéutico), Tesorero, Camilo Romero (comerciante), Contador, Francisco Lozano (comerciante), Bibliotecario, Fernando Maya (Presbítero), Vocales, Enrique Real Magdaleno (Catedrático), Camilo González (Catedrático), Eduardo González (Profesor), Francisco Alcántara (Magistrado), Manuel A, Pedroso (Comandante), Antonio Moreno Suárez (Propietario), Germán López (Notario), Manuel Pérez Castaño (Abogado), Fernando Garduño (Comerciante), Juan Frois (Comerciante), Ángel Gutiérrez (Operario), Enrique Barroso (Dependiente) y José Mª Iñigo (estudiante).

La guerra civil española cerró sus puertas y su refundación se registra en el año 1976, democratizándose su funcionamiento en el año 1991 -no sin cierta oposición por parte de quienes en ese momento ostentaban su regencia-, de la mano de su actual presidente, Gonzalo Martín Domínguez, en la sede que actualmente ocupan en la calle Fernández y González número 14.