Concierto de Julián Jaramillo y Manuel Herrera en la Fontanilla /ALBERTO MÁRQUEZ

Concierto de Julián Jaramillo y Manuel Herrera en la Fontanilla / ALBERTO MÁRQUEZ

Noche en Blanco abarrotada por las calles y plazas de Fregenal

Miles de personas llenaban los conciertos, recitales de poesía, presentaciones de libros, exposiciones y hasta treinta actividades que devolvieron la vida al conjunto histórico

Alberto Márquez
ALBERTO MÁRQUEZ FREGENAL DE LA SIERRA

La vuelta de la Noche en Blanco a la programación estival del Ayuntamiento de Fregenal, tras dos años de parón por la pandemia, atrajo a un significativo número de turistas venidos de toda la geografía nacional. Buena cuenta de ello lo da el aspecto que los visitantes encontraban al paso por las calle Los Remedios o de la Corredera, por las que prácticamente durante toda la noche fue bastante complicado transitar con normalidad.

Un público numeroso que también iba llenando los distintos espacios habilitados para los conciertos, exposiciones, recitales de poesía o presentaciones de libros, hasta completar 30 actividades. Un hecho que quedó patente durante los conciertos de Compás Extremeño en el claustro del convento de la Paz, o del Coro de Cámara Amadeus y Marta Carretero en el claustro de San Francisco. Algo similar ocurría en el patio del la casa solariega de la calle Los Remedios, a cuya puerta siempre se encontraba un gran número de personas esperando entrar para disfrutar del concierto de fados ofrecido por María Infante, acompañada a la viola de fado por Miguel Silva y Hélder Machado a la guitarra portuguesa; así como el concierto flamenco de Julián Jaramillo y Manuel Herrera, que congregaron a varios cientos de personas en la plaza de la Fontanilla.

Más de 4.000 velas sirvieron de sendero luminoso que conectaba los distintos espacios de norte a sur, desde la iglesia de Santa Ana, que acogió el concierto barroco a cargo de Ensemble Seirensen, hasta la iglesia de Santa Catalina que sirvió de marco para el concierto lírico a cargo de la soprano Rosina Montes, acompañada por Jesús de Sancha al piano.

Atardecer en la Corredera durante la Noche en Blanco / ALBERTO MÁRQUEZ

La jornada se iniciaba a las ocho de la tarde desde el mismo Llano de Santa Catalina, desde donde se inició el pasacalles Hermes y el vigía de 100 ojos, con destino el Paseo de la Constitución. Un espacio que albergó a miles de personas que abarrotaban los bares y restaurantes, que habían engalanado sus establecimientos para la ocasión. Al caer la noche, la fachada de la Casa Rectoral de la iglesia parroquial de Santa María de la Plaza se iluminó por un video mapping que representaba las principales fiestas frexnenses, desde el Rosario en honor a Santa María de los Remedios, hasta la danza de la Virgen de la Salud.

Entre las exposiciones presentadas destacaron las pictóricas, dedicadas a Eugenio Hermoso y Juan Carlos Lázaro, acogidos en el convento de la Paz y en la torre del Homenaje respectivamente. Pero, sobre todo, la exposición con mayor éxito de la noche fue la dedicada al «Tesoro de la Virgen», con las joyas que forman parte del ajuar de la Patrona de Fregenal. Ocho vitrinas recogían todos los regalos que a lo largo de siglos los devotos han ido depositando en las manos del histórico Patronato, sumando además a la exposición una muestra de los mantones de manila que posee la Virgen, así como de las tres coronas que porta, incluyendo la utilizada para su coronación canónica en 1906. Una muestra que no dejó indiferente a ningún visitante, por la extensa cantidad de joyas y objetos de oro presentes en la iglesia de San Ildefonso de la Compañía de Jesús, en una riqueza totalmente desconocida para la mayoría del pueblo.

Coronas de Santa María de los Remedios / ALBERTO MÁRQUEZ

También cabe destacar la presentación de dos libros a lo largo de la noche, a cargo de Sandra Comas, con su obra Títeres sin cuerda; y José Luis Gil Soto, con el libro Lágrimas de oro. Completaba el apartado literario el recital de poesía de autores peruanos, a cargo de Roxana Ruiz. La programación culminó de la mano del concierto ofrecido por Rafa Gutiérrez en el patio de la Plaza de Abastos, que dio paso a una noche de fiesta en el entorno del Paseo de la Constitución hasta bien entrada la madrugada.