Una de las faenas durante la corrida / CEDIDA

Leonardo, Sol y Melocotón, tríos de ases en Fregenal

El quinto toro de la ganadería de Los Espartales de nombre Melocotón fue indultado por Leonardo que cuajó una tarde histórica en Fregenal de la Sierra.

JOSÉ ANTONIO DOMÍNGUEZ PÉREZ FREGENAL DE LA SIERRA

Guapa y engalanada para la ocasión, la plaza de toros de Fregenal de la Sierra, acogía el domingo 19 de septiembre un cartel de toreo a caballo de primer nivel. Con una tarde extraordinaria climatológicamente hablando y lleno en el aforo permitido, pudo disfrutar la afición de un evento que formará parte de la historia del coso templario frexnense. Tras el paseíllo sonaban los acordes del Himno Nacional. Momentos de emoción vividos por el público en pie y tributando aplausos y gritos de «Viva España».

Abría tarde Andy Cartagena (chaquetilla burdeos), montando de salida a Mediterráneo, un bonito castaño con las crines sueltas. Dos rejones colocaron a Frascuelino que por la mañana en el desencajonamiento estuvo más de 20 minutos en el ruedo porque no quería acceder a chiqueros. Toro que se mostró bravo, noble y repetidor y de gran clase. El tercio de banderillas protagonizado por Andy fue muy puro citando siempre de frente y clavando arriba con Duende, tordo y adornado con lazos rojos y blancos. La faena iba subiendo de temperatura poco a poco y alcanzó el cenit cuando sacó a Bandera un bello albino con el pelo suelto. Se adornó con varias alzadas para clavar dos banderillas al violín.

Su actuación la cerró con Pintas un precioso aplauso adornado con bolas blancas y negras con el que colocó tres banderillas cortas. Mató de pinchazo y rejón algo caído y fue premiado con las dos primeras orejas de la tarde y el toro ovacionado en el arrastre. La faena realizada al segundo de su lote la brindó a Pablo, un vecino de Higuera la Real que profesó en su día una gran admiración por su tío, el malogrado Ginés Cartagena.

De nuevo sacó a Mediterráneo con el que paró a Muñeco, que embistió con bravura de salida e hizo pasar algún momento de apuro por su celo de coger a la cabalgadura. Se cayó el primer rejón y al segundo intento lo dejó arriba. En banderillas sacó a Cartago, toda una belleza de la naturaleza, un caballo perla con las melenas sueltas que provocó una ovación del público. Colocó con él tres banderillas arriba, pero lo más espectacular es que Cartago parecía una muleta. Toreó con él. Se hacía un arco y llevaba metido al toro en la barriga. Todo un espectáculo.

Nuevamente salió a escena Bandera con el que encandiló al público haciendo ejercicios de doma colocando otra banderilla. El último tercio lo protagonizó con Morenito un bello castaño morcillo, adornadas sus crines con lazos blancos con el que dejó dos banderillas cortas. Echó algo el freno el toro en los últimos compases y bajó de intensidad su labor. Finiquitó su paso por Fregenal con un rejón trasero algo caído y lo premiaron con una oreja.

El extremeño Leonardo (chaquetilla verde botella), llegaba a Fregenal tras salir en hombros por la Puerta de los Cónsules del Coliseo Romano de Nimes en la mañana del sábado. De salida con Giraldillo un bello albino, paró y templo a Esparraguero en un muy reducido espacio lo que provocó los primeros aplausos de su tarde triunfal. Con un solo rejón pasamos al tercio de banderillas. Salió uno de sus caballos estrellas como es Enamorado. Varias vueltas al ruedo dio galopando a dos pistas, llevando embebido al toro muy cerca de su montura. Tres banderillas de ejecución muy pura citando de frente y clavando arriba.

Salía a escena el castaño Eco con el que revolucionó al tendido. Citó de frente y por derecho, clavó y ejecutó varias piruetas ajustadísimas. Llegaba la hora de rematar la obra y era el turno del veterano Xarope, tordo de capa. Tres cortas al violín más una de frente y por derecho. Teléfono de cabeza con testuz, rejón algo trasero y dos orejas y rabo a su esportón. La vuelta triunfal la dio acompañado de José Luis Iniesta Hijo (ganadero) y Curro Carrillo (mayoral).

El cenit de la tarde llegaba en el quinto toro de la tarde. El bravo Melocotón se iba a ganar el derecho a padrear de por vida en la finca «Los Espartales». Bravo, repetidor, con tranco alegre e incansable se mostró durante toda su lidia. Excelente toro, que por cierto tardó en salir de chiqueros. Con Elmo lo paró y templó en poco más de un metro. Colocó dos rejones y la bravura y transmisión del toro se veía que era de lío gordo. Con el sombrero dio Leonardo auténticos muletazos.

Con Calimocho colocó dos banderillas pero llegó a dar hasta dos vueltas completas galopando a dos pistas, poniendo al público en pie. Y el lío gordo llegó cuando salió Sol. Me atrevería a decir que Sol es igual a muleta, puesto que no se puede torear más puro, el caballo hecho un arco toreando con la barriga. Banderilla arriba, par a dos manos que puso al público de nuevo en pie y otra banderilla más fueron el prólogo del inicio de la petición de indulto. Tan a gusto y feliz estaba Leonardo que se permitió dar auténticos muletazos con el marsellés-una prenda que sirve de adorno como si del capote de paseo se tratara en los toreros a pie-. El público pidió con fuerza el indulto para Melocotón. Mayoral y ganadero también lo querían y el palco presidencial compuesto por Isidoro González y Matías Triviño cumplieron con su papel de buenos aficionados. Toro para la finca, máximos trofeos para el torero a caballo y vuelta triunfal de nuevo junto con mayoral y ganadero.

Si en la previa de este festejo les contaba que el primer toro indultado en festejo de rejones fue de esta ganadería en la plaza de toros de Murcia allá por 2017 a cargo de Diego Ventura, pues Fregenal de la Sierra contará en su historia con el segundo indulto. Y como siempre que se produce un indulto, diversidad de opiniones todas respetables.

Andrés Romero (Chaquetilla blanca) venía de triunfar días atrás en la tradicional corrida al estilo rondeño en la malagueña localidad de Ronda. Su primero tuvo tanta bondad como pocas fuerzas. No sé si es que el animal se lastimó en algún momento o por circunstancias estaba mermado. Romero, sacó a escena en primer lugar a Máximo, un albino adornado con lazos blancos y amarillos. Paró a Perdí de forma muy templada, suave y sin tirones en muy cortito espacio. Clavó un rejón arriba.

Se fue a por Caimán, un tordo adornado con lazos rojos y amarillos. Y en dos o tres pasadas el toro se vino abajo y hubo de cambiar de caballo que se adaptara mejor a un animal muy mermado. Tiró de Kabul, otro tordo con lazos azules y blancos con el que colocó cuatro banderillas en todo lo alto, con el que se mostró muy torero llevando al toro muy templado para que no se cayera. Salió a escena Jerjes, tordo con lazos blancos y burdeos, con el que colocó una farpa arriba y calentó al público con bellas alzadas. Para rematar su primera actuación sacó a Chamán, un precioso albino adornado con lazos rojos. Tres banderillas cortas y un rejón algo trasero le valieron una oreja. No hubo mayor premio porque el toro se derrumbó en varias fases de la lidia lo que provoca que el público se enfríe.

Llegaba el último capítulo de la tarde y tras la explosión del indulto del quinto, Romero iba a por todas. La Asociación músico-cultural de Fregenal que amenizó el festejo, interpretó a la salida del sexto toro, el popular pasacalles «El Punto» una pieza típica de las fiestas patronales de Ntra. Sra. Santa María de los Remedios.

Con Golondrina, de pelo castaño y adornado con castañetas, se fue a portagayola toreando con el marsellés y dejando un rejón en todo lo alto. En esta ocasión sí pudo entrar en acción Caimán con el que llevó encelado a Caldero, dando varias vueltas al ruedo galopando a dos pistas llevando prácticamente cosido al toro a la cola del caballo. El público en pie disfrutando del buen hacer de Andrés Romero. Preparación y suerte excelente pero las banderillas cayeron bajas.

Salió a escena uno de sus caballo estrellas como es Guajiro, un castaño con lazos blancos y rojos con el que puso varias banderillas al quiebro, y brindó al respetable unas piruetas ajustadísimas que volvieron a convertir la plaza en un manicomio. De nuevo a escena Chamán, para cerrar su actuación. Tres banderillas cortas en todo lo alto y se atascó con el rejón de muerte. Fue tan grande la faena, aunque no fuera rematada perfectamente, que el público pidió con mucha fuerza una muy merecida oreja que le valiera para salir en hombros por la puerta grande junto a sus compañeros y el mayoral.

Encierro de Los Espartales de gran juego, muy serio, de excelente presentación-corrida que estaba reseñada para «Las Ventas» de Madrid-, pero que por circunstancias de la pandemia terminó lidiándose en Fregenal de la Sierra, siendo todo un lujo. En resumen, tarde extraordinaria con un gran cartel que reunía todos los ingredientes como les decía en la previa. La vuelta de los festejos de rejoneo trece años después mereció la pena. El público respondió con una grandísima entrada y salió soñando el toreo.