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Francisco Javier Robustillo a las puertas de la biblioteca que lleva su nomb
“Lo único que merece la pena son los alumnos; incluso los malos”

“Lo único que merece la pena son los alumnos; incluso los malos”

Se despide Francisco Javier Robustillo después de 39 años dedicado a la docencia, 32 de ellos director del IES Eugenio Hermoso.

juan ignacio márquez

Domingo, 1 de julio 2018, 09:01

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Francisco Javier Robustillo Pérez, 64 años, pone punto final a su densa etapa como docente, 39 años y con ello a 3 como Jefe de Estudios y 32 años como director del I.E.S. Eugenio Hermoso de Fregenal, centro al que dedicó prácticamente su vida profesional. Javier vivió sus tres primeros años en la enseñanza a caballo en un instituto de Guernica en el País Vasco y en Sanlúcar la Mayor, en el Aljarafe sevillano, dedicándose durante 36 cursos, desde que tenía 28 años, al instituto frexnense.

Una vez, confiesa, en un intercambio de la mancomunidad de Tentudía con centros europeos, una directora de un instituto de Finlandia, cuando escuchó que llevaba 25 años de director, se aproximó con cierta reverencia y admiración y me dijo -¿He escuchado 5 o 25?-, yo le confirmé -25-. Ella me dijo: -¿Será usted una de las personas más importantes de España y no se moverá una Ley sin que usted esté presente?-. Yo me sonreí.

Y es que, después de casi cuatro décadas como educador, Robustillo exhala un inaudible, a oídos de la administración, lamento sobre la opinión crítica que le merecen los constantes cambios que se han venido produciendo en nuestro sistema educativo. El sistema educativo, afirma, no puede estar con leyes casi a cada año. Ya llevamos seis o siete leyes desde que yo empecé y eso es absolutamente insoportable. A la comunidad educativa hay que dejarla que trabaje. Los alumnos quieren las cosas sencillitas porque si no es así el proceso educativo se va en la burocracia. La enseñanza es muy sencilla, el proceso es muy simple, se trata de empatía, donde el profesor enseña y educa con su asignatura. La leyenda de que tenemos que educar a los alumnos pues no, se educa a través de la materia, en el pensamiento, la síntesis y la simplificación, a través de una fórmula que ayuda a resolver problemas de la vida cotidiana, pero a mí que no me pidan educar en religión o en valores, eso es una cuestión que deben educar los padres como consideren oportuno. El alumno cuando viene al instituto tiene que venir educado y respetuoso.

¿Cuándo y cómo tuvo conciencia de su vocación docente?

Lo mío fue por casualidad. Termine la carrera y me fui a la mili. Una vez allí, unos compañeros decidimos presentarnos a las oposiciones de Secundaria para aprovechar el tiempo y de estas veces que salen las cosas, aprobamos. Entonces yo terminé la mili el 30 de septiembre de 1979 y un día después estaba en el instituto de Guernica, entré en clase y me di cuenta que esa era mi profesión.

¿Qué diferencias ve entre aquella educación y la que ha terminado impartiendo hoy?

Yo comencé con la ley de 1970 que procedía del franquismo, pero que se había hecho imitando a las leyes alemanas y, en contra de lo que la gente piensa, estaba muy bien estructura. Se fomentaba la FP y estudiaban pocos alumnos, con lo que el nivel era mucho más alto. Creo que la enseñanza al hacerse obligatoria ha ido bajando en contenidos y ha ido más al aspecto educativo que de enseñanza. Yo pienso que, en términos absolutos, todas las leyes educativas a partir del 1970 no han contribuido a mejorar excesivamente la situación, porque no se puede obligar a un alumno que no quiere a estar en el instituto desde los 14 a los 16 años, esa es la pequeña crítica que yo hago a las leyes y ahora cuando se habla de 18 años, me parece una auténtica barbaridad porque eso perjudica, notablemente, a sus compañeros.

Por otra parte, hay un problema más que quiero decir sobre la enseñanza y es referirme a la atomización de los institutos, que ha sido un gran error, porque los centros se están quedando sin alumnos y esto disminuye la optatividad. Querer tener un centro educativo en cada pueblo es un error gravísimo y lo pagan las personas. El político hace el centro lo dota y quien paga las consecuencias son los alumnos. En materia de educación, que desde el año 79 no haya habido un pacto por la nacional y regional es una auténtica barbaridad. Una educación que se ha utilizado y está utilizando políticamente y ya vemos las consecuencias en el País Vasco y Cataluña.

¿Cómo ha cambiado la juventud de hoy con relación a las generaciones precedentes?

Yo creo profundamente en la juventud y el 80 o el 85 % de los alumnos siempre han tenido unos valores estupendos, han querido estudiar, superarse y aprender, eso no ha variado. Desde mi punto de vista las nuevas tecnologías les hacen perder mucho tiempo, pero hay que intentar que esos medios se utilicen para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Luego, hay un 15 % que, como en los primeros tiempos de mi profesión no se incorporaban a los centros, no teníamos la problemática que existe hoy. Entonces se quedaban en casa, no estudiaban, y empezaban a trabajar de aprendices, en el País Vasco era muy común. Más adelante, con la enseñanza obligatoria estos alumnos debieron permanecer en el centro y eso trajo el conflicto.

Por otro lado, ocurre que los alumnos que no estudian y molestan a sus compañeros, son también los candidatos a aquellas manifestaciones machistas, de acosos y todo ese tipo de problemas que, ahora, nos están invadiendo tanto fuera como dentro de los centros. Hay quienes piensan que tenemos la juventud mejor preparada. ¿Qué opina de ello?

No, eso no es cierto. De hecho vemos que hay más de un 25% de los alumnos que no superan la ESO y cerca de un 40% que no superan el bachillerato o la FP. Y, en términos absolutos ni mucho menos, actualmente un alumno de ciencias que sale del instituto, si no es muy bueno, se las ve y se las desea para abordar una carrera de cierta dificultad y en mi caso, cuando se entraba en la universidad era un escalón muy pequeñito.

Entremos en una dimensión personal ¿Hay alumnos que dejaron huella en su carrera?

Claro que sí. Yo he tenido muchísimos alumnos que me han dejado huella porque me han enseñado. Debo citar dos alumnos superdotados que eran auténticas máquinas del pensamiento. En general el contacto con los alumnos ha sido una de mis felicidades. Ves el proceso de cambio que sufren de 12 a 18 años y eso te produce una satisfacción enorme. Luego, a veces, nos dejan huella alumnos que no tienen por qué ser académicamente buenos y lo hacen por su esfuerzo y por su trabajo. En general todos los alumnos, en mayor o menor medida, nos dejan siempre una huella.

Desde su punto de vista. ¿Con qué problema se encuentra hoy el docente en el aula?

El principal son los alumnos, casi todos varones, que no quieren hacer nada, molestos y muy irrespetuosos con sus profesores y compañeros, para los que la comunidad educativa está pidiendo apoyo a la Consejería. Alumnos de 1º y 2º de ESO que requieren una solución.

Hablemos de esa densa etapa como director.

Yo fui director porque quise y no me quejo. Creo que se va aprendiendo cada año y pese a llevar tantos no se llega a dominar todo. Dirigir funcionaros es complicado y esto no es una empresa normal. Todos los procesos que se llevan con los alumnos y trabajadores son complejos y muchas veces hay que convencer más que vencer. Para mí dirigir ha sido hacer partícipes a los demás de cada una de sus funciones.

Aunque, es bueno que lo sepa la gente, un director viene al centro por diez euros al día. El complemento de director son 300 euros limpios al mes, lo que gana una empleada de hogar en una hora. Creo, sinceramente, que los cargos directivos, la Consejería de Educación o el Ministerio, hablan mucho, pero no nos sentimos realmente apoyados. De hecho yo he solicitado en 32 años que subieran el complemento en los centros y poco menos que se han reído de mi cada vez que lo he dicho.

¿Qué consecuciones de estos años le han producido más satisfacciones?

Lo más importante fue la fusión de los centros de FP y Bachillerato que dignificó muchos la FP e igualó a todos los alumnos absolutamente. Eso se ve cuando hacemos el acto de clausura, cómo todos los alumnos se sienten iguales y eso se culminó con el nuevo edificio que dignificó nuestro centro y la enseñanza de la zona. Costó mucho porque no es fácil fusionar dos centrospero mereció la pena.

¿Con qué recuerdo personal se queda usted?

Bueno, me jubilo y todavía estoy esperando que ninguna persona de la administración, con excepción del inspector, me llame para desearme una buena jubilación, es triste pero es así. Sin embargo, lo que es claro es que la comunidad educativa si me ha reconocido con todo el valor y me han homenajeado con dos cosas que para mí son de las más bonitas que me han pasado en la vida, que es que le pongan mi nombre a la biblioteca, por resolución del Consejo Escolar y me hayan regalado una medalla por el servicio prestado a la comunidad. También la alcaldesa me obsequiaba con un escudo de oro del Ayuntamiento en reconocimiento al trabajo realizado en la enseñanza que yo he intentado favorecer en todo momento.

Agradezco profundamente a padres, profesores y alumnos que durante los años que he estado aquí, profesionalmente he sido muy feliz tanto como profesor como director y si en algún momento no he estado a la altura pido perdón. Siempre lo he hecho todo con la mejor intención, he tenido unos equipos maravillosos y como persona que ha vivido en Fregenal me he sentido querido y respetado.

¿Cómo le gustaría que le recordasen con el paso de los años?

Me gustaría que me recordasen porque todos los años daba un concierto de rock and roll el Viernes de Dolores y me acompañaban los alumnos. He sido una persona muy feliz. El otro día me despidieron mis alumnos llamándome rockero, rockero, rockero, esto habla de la cercanía que he tenido siempre con ellos. Mis alumnos son ya mi único pueblo. Después de tantos años, lo único que merece la pena defender y por quienes mereció la pena trabajar son ellos, los alumnos, que siempre me han hecho feliz, incluso los malos.

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