Luis Bravo Díaz sigue triunfando a los 80 años de edad

Luis Bravo segundo por la derecha. /CEDIDA
Luis Bravo segundo por la derecha. / CEDIDA

Acaba de presentar su segunda tesis doctoral sobre las aportaciones de Juan Bravo Murillo en el campo de la sanidad

Juan Ignacio Márquez
JUAN IGNACIO MÁRQUEZ

El frexnense Luis Bravo Díaz acaba de hacer pública su segunda Tesis doctoral, que acaba de leer el día 14 de diciembre a los 80 años de edad.

El hecho se produce casi cincuenta años después de la primera y en esta ocasión ha centrado sus estudios en la figura de Juan Bravo Murillo, Presidente del Gobierno de España en el reinado de Isabel II y sus principales aportaciones realizadas en el campo de la sanidad.

Luis Bravo.
Luis Bravo. / CEDIDA

Luis Bravo es Licenciado y Doctor en Farmacia por la Universidad de Granada y Catedrático de Farmacognosia, ejerciendo su labor docente durante más de 40 años en las facultades de Farmacia de Granada, Salamanca, La Laguna y Sevilla.

Comenzó la Tesis 'La sanidad española en tiempo de Bravo Murillo' en 2008, coincidiendo con su jubilación como catedrático de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla, aunque tuvo que aparcar el proyecto y lo retomó el año pasado al cumplir 79 años. «Pensé que un buen regalo para celebrar mis 80 años sería volver la vista atrás y plantearme de nuevo comenzar mi segunda tesis doctoral», explica el propio autor.

El objetivo principal de esta Tesis es analizar la situación, tanto de la sanidad como de la universidad, en los tiempos de Bravo Murillo, a mediados del siglo XIX. Está dividida en tres partes: la primera es una pequeña biografía de Bravo Murillo; la segunda parte narra la construcción del Hospital de la Princesa de Madrid, a petición de la Reina Isabel II, en agradecimiento por el nacimiento de su hija, la Infanta María Isabel y Francisca de Asís, y por haber salido ilesas de un atentado describiéndose lo relacionado con la construcción, listas de enfermedades y número de enfermos, etcétera. La parte tercera corresponde a un 'Reglamento de estudios' en los que se legisla lo relativo a la segunda enseñanza y la enseñanza universitaria.

Luis Bravo Díaz, de conversación fácil, verbo fluido, dicción clara y tremenda agilidad mental aprovecha este momento dulce de su vida para echar la vista atrás y recordar cómo empezó todo.

¿En qué momento se produce su debilidad por la Farmacia?

«Resulta anecdótico. En mi familia hubo médicos y abogados pero farmacéuticos no y nosotros comprábamos todo en nuestra época a Don José Corasa, que primero tenía su farmacia junto a nuestra casa y después se fue a las Calles Nuevas. Un día me dice mi padre vete a casa de Don José y pídele una caja de aspirina. Recuerdo que era verano y me lo encontré en la puerta comiendo alpiste y le digo Don José dice mi padre que me dé una caja de aspirinas y me contestó dile a tu padre que yo no me levanto para una caja de aspirinas. A partir de ahí yo dije yo quiero ser como este hombre.

Luego, con mi juventud, más adelante empecé a estudiar la carrera, que es muy completa, se estudia hasta historia y empecé a tomarle el gusto.

Siempre he sido una persona muy activa, he estado en cuatro facultades, he hecho dos Tesis pero yo, en aquel momento, no quería trabajar, tenía diez o doce años y lo cierto es que así empezó todo».

Farmacéutico de farmacia pero docente por vocación.

«Sí, yo tuve la farmacia desde siempre en Fregenal hasta que acabó mi hermana Maribel, que se la dejé a ella, pero a mí no me gustaba la farmacia a mí me gusta la universidad y la enseñanza que es lo que me ha gustado siempre.

¿Cómo se inicia en la carrera? Hablemos un instante de su trayectoria.

«Empecé en Granada, después hice oposiciones a adjunto en el año 1965. En el año 76 me fui de Catedrático contratado a Salamanca, luego en el año 82 por oposición de Catedrático a La Laguna en Tenerife y en el año 1992 tuve que hacer oposiciones nuevas, porque la universidad no tiene traslado, y oposité de nuevo para venirme a Sevilla. En Sevilla estuve 16 años hasta 2008 que me jubilé con 70».

Sabemos que hay una primera tesis doctoral. Hablemos también sobre ella. ¿Cuándo se produjo y en qué se substanció en aquella oportunidad?

«Sí, efectivamente, en el año 1969 salí en el periódico HOY de Badajoz con el título de 'Extremeños que triunfan', entonces la gente no hacía tesis doctorales. Yo la hice en Granada y era sobre la actividad en animales del lúpulo».

¿Qué representa para Luis Bravo alcanzar esta segunda tesis doctoral a los 80 años de edad casi 50 años después de la primera?

«Para mí ha sido una ilusión como si tuviese 18 años, igual. La cogí con tantas ganas que le dedicaba a ella ocho o diez horas diarias. He ido anotando el tiempo que le he dedicado a esta Tesis, han sido en total casi 2500 horas y tenía 535 páginas».

Y una vez culminada, en alguien con su actividad ¿qué?

«Ahora vivo con la ilusión de ver la posibilidad de incluso escribir mis memorias, Tengo la cabeza muy bien gracias a Dios y me ilusiona esta idea».