Hortelano ocasional

Juan Andrés Serrano empleado de banca

Gente cercana Juan Andrés Serrano tiene 57 y lleva más de 40 trabajando en la banca, primero en el Banco Coca, bajo los Soportales, luego en Banesto y en marzo cumplirá doce años como director de la oficina de Caja Almendralejo en Fregenal de la Sierra. Está casado, tiene dos hijas de veintisiete y veinticinco años y se siente especialmente a gusto en el campo.

«El campo es el escape, el reencuentro con uno mismo. Me gusta estar sólo aquí, me da paz, una tranquilidad bárbara y mucho sosiego; se piensa mucho en el campo. Ya he decidido vivir aquí seis o siete meses al año pero, en cualquier época, vengo todas las tardes. Tengo mis gallinas, mis pavos y estar sólo contigo mismo te da una limpieza mental impresionante. Es una cosa que he descubierto en mi vida y me gustaría haberlo encontrado antes. Es verdad que tengo recuerdos preciosos aquí mismo en 'la era' con mi abuelo Manuel con quien dormía 'a prao' alguna vez, es un recuerdo imborrable. Luego, me separé del campo, porque mi padre no tenía nada que ver con él y el reencuentro se produce hace cerca de treinta años junto a vecinos como Alonso, que era una enciclopedia viviente y daba mucha paz. Hoy me siento un defensor a ultranza de las viejas costumbres del campo, la hortelanía, sembrar sin abonos químicos ni cosas de esas».

De espíritu inquieto, además Andrés se nutre de otras aficiones culturales y la recuperación de papeles y centenares de periódicos que configuran la historia de nuestra tierra e incluso de España a través de la prensa desde el siglo XIX, pero reitera que su mayores momentos de felicidad pasan por 'Valderrocines', trabajando el huerto o, incluso, creando su propio vino.

«Tengo una viña y saco mi vino de forma totalmente artesanal, corto la uva, la selecciono, la prensamos y sin ningún tipo de aditivos llegamos al producto final. El resto del tiempo, el campo siempre tiene algo para hacer. Por cuestiones profesionales he tenido oportunidades de irme de Fregenal pero nunca he querido hacerlo porque no sería capaz de vivir fuera de mi pueblo y lo que me ofrece esta parte de mi vida. Yo soy feliz aquí».