Aves que emprenden de nuevo el vuelo

AMUS liberó ayer a 14 animales en un gesto de agradecimiento a los que le apoyan

Una niña persigue a las cigüeñas recién liberadas. / Brigido
M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

Centenares de animales salvajes tienen una segunda oportunidad para vivir gracias a AMUS (Acción por el Mundo Salvaje) y a la buena fe y altruismo de ciudadanos anónimos que pierden tiempo y dinero para ayudar a búhos, lechuzas, cigüeñas o águilas a salir de situaciones desesperadas.

Animales fatigados, estresados y deshidratados que sufren golpes de calor, traumatismos por electrocuciones, colisiones contra vehículos o el asfalto, disparos o enganches en alambradas... Situaciones límites que los animales soportan a veces incluso varias horas hasta que alguien, de buen corazón, con humanidad y de fuertes convicciones ecologistas, rescata para poner a salvo.

Buitres en mitad de la mediana de autovías, cigüeñas enredadas en cuerdas o nidos, búhos enganchados en alambradas, vencejos y cernícalos caídos al suelo ante golpes de calor, murciélagos encerrados en doblados o en aires acondicionados, milanos atropellados en carreteras, pequeñas aves embadurnadas de pegamento, cachorros de zorros salvados de una muerte cruel... Algunos de los escenarios en los que muchos ciudadanos se ha visto involucrados dando lecciones de solidaridad y valentía para salvar la vida de estos animales.

Esto es precisamente lo que quiere reconocer y agradecer de alguna forma el personal que conforma AMUS. Y lo hace como mejor sabe. Haciendo una suelta de aves que ya están preparadas para afrontar un nuevo futuro en libertad.

Se hizo ayer por la tarde en una finca cercana a la presa de Alange. Allí se congregaron casi un centenar de personas para ver cómo ocho cigüeñas, dos ratoneros, un milano negro, un cárabo y dos búhos reales emprendieron de nuevo el vuelo.

Cada vez hay más ciudadanos concienciados con la protección de los animales salvajes

Un gesto con el que AMUS quiere agradecer la labor de persona anónimas. «Este es el resultado de muchos años de esfuerzo de hacer labor social. Hace años, era impensable que alguien se parara a recoger una golondrina del suelo o un milano atropellado en la carretera. Era algo anecdótico. Antes les pegaban un tiro. Ahora te llaman».

Así se expresa uno de los miembros de AMUS. Álvaro Guerrero indica que, de un tiempo a esta parte, el servicio de recogida de fauna se encuentra cada vez con más vecinos que recogen animales que están en una situación problemática. «Aprovechamos que nos entregan los animales para agradecerles el gesto e informarles del centro, al que pueden venir a conocer al animal que han entregado y cómo se les cura y se les cuida... Nuestro trabajo no tiene sentido si no hay una sociedad condescendiente y conectada con lo que hacemos».

Asegura que uno de los logros que han conseguido en AMUS es fortalecer y redoblar los esfuerzos para hacer un servicio de recogida inminente. «Un animal no puede estar más de 24 horas esperándonos. Pero es complicado. Porque nuestro ámbito de actuación se extiende a toda la provincia de Badajoz y los esfuerzos son muy grandes para llegar a los sitios en poco tiempo cuando hay tanta distancia entre ellos».

Dice que, por ejemplo, en los últimos meses se dan muchos casos de buitres jóvenes que se desorientan. Que entran en una fase de hambruna, apatía y deshidratación en la que se quedan aparcados en cualquier sitio como los tejados de las casas o en medio de una autovía.

En ese momento hay alguien que ve al animal, se para a su lado y decide llamar a AMUS para que lo recojan. «Hay que valorar que esa persona se haya preocupado por el bicho, se haya parado y te haya llamado para poder capturarlo».

El ciclista y el niño

Enaltece acciones como la de un ciclista que se encontró un águila ratonera enganchada a una alambrada. Se quitó la camiseta que llevaba puesta, envolvió al pájaro como pudo y, aunque estaba a muchos kilómetros del pueblo más cercano, se llevó al ave, que le picó y le hizo varios arañazos en la barriga. «En esas acciones se nota el caldo social de esta historia», resalta.

O el caso de un niño de unos seis años que se enfrentó a un grupo de jóvenes que tenía un mochuelo al que no estaban tratando precisamente bien. El pequeño consiguió quitárselos a pesar de las amenazas recibidas. «Precisamente esta gente es la que se merece un día dedicado a ellos. En Extremadura hay personas que están concienciadas y educadas en estos temas. Este es el valor humano que nunca podrán dar las administraciones ni los políticos, que nunca están a altura de las circunstancias. No saben valorar lo que les aportamos y la proyección que tiene una organización como la nuestra. Nosotros tenemos un montón de gente contratada, generamos riqueza y recursos en las zonas donde trabajamos con proyectos. Y no entendemos por qué no nos apoyan. Tenemos una sociedad que a veces va por encima de ellos. Si la administración tuviera que hacer nuestro trabajo, les costaría muchísimo dinero», lamenta.

Voluntarios de AMUS liberan a dos búhos reales.
Voluntarios de AMUS liberan a dos búhos reales. / Brigido

El trabajo de AMUS es complicado. Aparte de las cirugías y los tratamientos médicos a los que se someten los animales, hay un trabajo de fisioterapia, musculación y rehabilitación aparte de la atención psicológica. Porque los animales pueden sufrir estrés o alteraciones del comportamiento. «Si los animales no superan una serie de pruebas, no se liberan. Y aún así, cuando son especies emblemáticas o protegidas, a la hora de soltarlas, van provistas de emisoras GPS para seguirlas durante varios años. Hay un control posterior. Sobre todo, para justificar lo que hacemos. Es una manera de refrendar nuestro trabajo. Por eso soltamos con muchas garantías de éxito», explica Álvaro.

En AMUS reciben todo tipo de animales. Pero sobre todo muchas cigüeñas, cernícalos, aviones, golondrinas, vencejos... Son los que aportan números a las estadísticas anuales. Pero también aves amenazadas sobre las que tienen mucha responsabilidad como cigüeñas negras, avutardas, águilas perdiceras, águilas reales, grullas...

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