Tiempo de mimosas

Mimosa florecida. Camino de las Huertas.2011
NATURALEZA FREXNENSE

Aunque astronómicamente aun no ha llegado la primavera, los indicios que la fauna y la flora presentan en los últimos días, hacen presagiar que no anda lejos. Así ya algunas aves se entregan a los prolegómenos de la cría: cortejos, acarreo de material a los nidos, cantos. Pero la vegetación no va a ser menos, ya aparecen flores de algunas especies y entre ellas se encuentran las mimosas, que ya llenan el ambiente de colores amarillos y de agradables perfumes.

La mimosa o Acacia dealbata, que es su nombre científico, pertenece a la familia denominada Mimosaceae que comprende hasta cincuenta géneros diferentes y alrededor de dos mil doscientas especies que se distribuyen por los trópicos y zonas más templadas del planeta. La mimosa es originaria de Australia y fue introducida en Europa entre 1820 y 1825.
Se trata de un árbol que puede alcanzar los quince metros de altura, aunque también se puede cultivar como un gran arbusto. Es una especie de crecimiento rápido, follaje perenne y las flores se presentan en grandes racimos. La madera no es de muy buena calidad porque se resquebraja con facilidad, a pesar de ser muy duradera. Este árbol se utiliza para estabilizar y consolidar los suelos secos y arenosos.
Es aconsejable plantarlo a pleno sol, no soporta la exposición a los fuertes vientos que no le sientan nada bien, así como tampoco las bajas temperaturas, sin embargo soporta bien las grandes sequías. Muchas de las mimosas que vemos muriendo en jardines particulares son como consecuencia del exceso de agua, principalmente.
Nos encontramos ante un árbol que crece de manera desordenada, por ello es conveniente realizarle las podas oportunas según se observe su desgarbado crecimiento, cuando aun es un ejemplar joven. Cuando nos encontremos con un árbol ya viejo, es preferible no podar las ramas demasiado gruesas, sólo nos limitaremos a podar las ramas secas.
El sistema radicular de las mimosas es muy superficial, y por eso puede presentar problemas de anclaje y como ya hemos comentado el exceso de agua pudre sus raíces, lo que provoca que muchas mimosas al más mínimo temporal sean tumbadas.
Por último decir que estamos ante una especie que se multiplica bien por semillas y es precisamente ahora, al final del invierno y comienzos de la primavera, cuando es el mejor momento para sembrar esas semillas.