EL HALLOWEEN Y LOS "TOSANTOS"

REFLEXION

De unos años a esta parte el Halloween ha irrumpido en tejido cultural europeo a una velocidad increíble, consiguiendo ocultar otras manifestaciones más propias, o en algunos casos, entremezclándose con ellas.Esta fiesta que según parece tiene su origen en el mundo celta, viajó desde Irlanda hasta EE.UU. de América con los movimientos migratorios, llegando con el tiempo aconvertirse en una de las señas de identidad del pueblo americano,junto al rugby, el pantalón vaquero , la amburguesa o el Día de Acción de Gracias.

 

Sorprendentemente,en pocas décadas esta tradición de influencia anglosajona ha terminado instalándose en la vieja Europa, este continente cargado de historia que rezuma culturas milenarias por todos sus poros. Hace unos díasoí decir a Artemio Baigorri, profesor de antropología enla Universidad de Extremadura, que la responsable de esta llegada a Europa es la industria consumista. Señalaba que a través de los comercios conocidos como "los chinos", entran millones de disfraces de bajo costo que han hecho proliferar la costumbre.No le faltarazónal profesor Baigorri, pero creo que se dejó atrás otro elemento propagador mucho más contundente como es la televisión.De todos es sabido quelos americanos son los dueños de las mayores industrias del cine, y que "fabrican" películas con un marcado carácter mercantilista que distribuyen por todo el mundo, donde dejan impreso su genuino espíritu patriótico.Así, sea cual sea la temática del film,entremeten el día de Acción de Gracias, el rugby o las hamburguesas, y como no, la fiesta de Halloween.

 

En mi niñez salíamos a pedir los "tosantos", que no era otra cosa querecoger castañas, nueces, membrillos, higos y granadas queconsumíamos ávidamente. Con una calabaza ya seca o vaciando una sandía, elaborábamos "la calabera", que consistía en hacerle una boca y los ojos. Dentro se introducía un tapón de botella con un poco de aceite y una "torcía" que se encendía. Al "cascabullo" se le ponía una cuerda en forma de asa y con estos artilugios, de noche, hacíamos una especie de procesión macabra. Todo un ritual relacionado con el mundo de los muertos, de losmuchos que aún se conservan en nuestro país.Hoy los niños son disfrazados de Halloween con esperpénticas ropas y desagradables máscaras, y lo que es peor, esta suplantación de nuestras tradiciones se hace, en muchos casos, desde las guarderías y las escuelas, despreciando y olvidando siglos de tradición autóctona.

 

En las ciudades, el Halloween ha hecho acto de presencia en las discotecas, pubs y salas de fiesta, inventando una especie de turismo necrófilo, mientras que parte del mundo rural se aferra a sus costumbres y prefiere las castañas, los huesos de santos y las visitas a los cementerios. Como se ha hecho toda la vida, vaya.

 

 

En fin, así están las cosas. Estos americanos lo cambian todo. Otro día hablaremos de qué fue primero, si el béisbol o la "pingona".