José Luis Jiménez vareando un olivo. JUAN CARLOS DELGADO
José Luis Jiménez vareando un olivo. JUAN CARLOS DELGADO

“He 'apañao' tela de aceitunas"

  • José Luis Jiménez Perogil nos habla de su experiencia con un oficio que se está perdiendo en nuestra zona, la recogida de las aceitunas.

José Luis Jiménez Perogil, tiene 72 años y aunque lo que puede llegar a hacer ahora nada tiene que ver con tantos y tantos años atrás, se podría decir que durante 60 años de su vida, como nos comenta, “ha apañado tela de aceitunas”.

Con él hablamos de este oficio que ha cambiado mucho y alimentaba a numerosas familias en nuestra zona hace treinta, cuarenta, cincuenta y más años atrás.

¿Cuánto tiempo en su caso?

“Yo apaño aceitunas desde que tenía 10 o 12 años cuando, antiguamente, comenzábamos a trabajar en el campo, que es lo que había antes. Ahora ya, prácticamente no, porque según nos hemos ido jubilando el olivar se va acabando porque no tenemos a nadie detrás.

Lo cierto es que desde los diez años he apañao tela de aceitunas. Nos quedábamos con la finca de La Parra, que se las he cogido muchas veces, con El Alamillo, que está ahí desde el humilladero de la carretera la Virgen hasta la carretera de Zafra, ese olivar grande que hay. Entonces se ganaba dinero con la aceituna, la aceituna valía más y la mano de obra se podía permitir coger la aceituna a los dueños de la finca por un tanto y se ganaba la diferencia. Hoy, la mano de obra se ha encarecido mucho, el producto no vale y la producción es antieconómica”.

Hablemos de nuestro olivar.

“Desde mi punto de vista la ilusión del olivar se está acabando, por lo menos en lo que yo veo en esta zona. Lo mismo que se acabó la siembra del cereal o la siembra de las leguminosas porque, además, tampoco es rentable.

Esto es la pescadilla que se muerde la cola, mientras menos se cuida el olivar da menos producción y a menos producción menos se cuida y ese es el tema”.

El trabajo en el olivar.

El trabajo en el olivar. / JUAN CARLOS DELGADO

Esto no impide que, al menos por nostalgia, siga apañando al menos las suyas. ¿No es cierto?

“Claro. Esto es algo muy habitual que cada uno coja al menos las suyas. Este año, al haber tanta cosecha, aunque con la sequía el 40% se ha ido, hemos vuelto a ver en nuestros campos gente cogiendo aceituna. Hasta alguna cuadrilla de inmigrantes se ha visto por ahí, algunos rumanos e incluso gente de raza gitana, portugueses. Pero esto ha sido porque hemos tenido mucha cosecha, de lo contrario no habrían venido tampoco, porque no es rentable”.

Se trata, no obstante, de un trabajo duro, ¿No es cierto?

“Si. Bastante, es un trabajo muy duro, pero el hecho de que no haya llovido ha permitido que se puedan coger mejor, también, porque no ha hecho frío. Se anda bien por el campo y no te embarras. Esto, quizá, ha permitido que se vayan a coger algunas más”.

Y el precio, ¿Cómo anda este año?

“Hombre, pues la verdad es que, también, es elevado con lo que hemos tenido otros años. Este año está entre 0.50 y 0.55 céntimos, aparte de la ecológica que se paga a 0.57 o 0.58. Depende de que algunos te dan algo más porque esté menos dañada por medio de las enfermedades.

Lo cierto es que se ha estado pagando en los últimos años a 0.35 y 0.40 céntimos. El año pasado creo recordar que sobre 0.42, pero hará tres años a veintitantos céntimos. Este año, si está muy bien, porque lo que se muele es aceite, quizá no pesa, porque no tiene agua, pero la masa que es la que tiene el aceite está bien. Además está sana, vaya que si están pagando esos precio no hay que preguntarlo, si el molinero paga esos precios es que le saca jugo”.

¿La aceituna de nuestra zona es buena?

“Antes decían que sí que nuestra zona era buena de aceitunas y que la de Higuera era peor. Aquí siempre tuvimos una que llamamos la ‘gordal’ y también la ‘zarzariega’ ellos tenían la ‘perruta’ o ‘manzanilla’. El aceite de aquí siempre tuvo calidad y eso a pesar de que tampoco tuvimos nunca una zona muy olivarera. Todavía están ahí los olivos de fincas como Catalina y algunas parcelas pequeñitas y ya está, grandes extensiones de olivar no”.

¿Qué recuerdos le quedan de aquella época?

Bueno, muchos. Había un refrán muy extendido que referían los viejos señalando que ‘el que coge aceitunas antes de enero, deja el aceite en el madero’. Ahora, sin embargo, ya tenemos olivos que no son los autóctonos que teníamos aquí y estos rinden de otra manera.

En tiempos que atrás quedan apañaba aceitunas todo el mundo, las mujeres, los niños, todo el mundo. Mira, yo tengo buen recuerdo porque aquí los jornales eran mayormente en la siega, en la recolección, a la hora de sacar las mieses con la hoz. Entonces, en invierno, los pobres no ganábamos un duro y los jornales de la aceituna nos venían divinamente, a la aceituna iba todo el mundo, de la mañana a la noche con aquellas zapatillas blancas, desde que salía el sol hasta que se ponía. Cuando llovía, se ponían tablas debajo de los olivos, porque se formaba la laguna y la gente iba por encima de las tablas para ir apañando las aceitunas que estaban en el suelo.

Luego, para calentarnos las manos, se hacían candelas y se echaban piedras a la candela, para luego sacarlas, cogerlas, se calentaban las manos y otra vez a ella”.

A mí, personalmente, me gustaba la aceituna. Hoy ya no, le tengo ‘asco’, el cuerpo que no puede, es eso, pero a mí la aceituna me ha encantado. Hoy hago mis pinitos en Calderón y Valdeborquete”.

Y, ahora ¿qué se hace con la aceituna?, antes teníamos molinos, pero ¿ahora?

“Ahora la gente la lleva al puesto de Higuera, que recolecta para Usagre o hay quien la lleva a los molinos de Encinasola o Cabeza la Vaca, a Los Santos ya no campeamos. De todos modos al paso que vamos yo creo que el olivo autóctono nuestro se acaba. Antes que se decía que un olivo duraba hasta 500 años, pero los nuestros se están acabando porque hay que cuidarlos. Los viejos decían que había que limpiarlos, quitarle mamones, podarlos cada cuatro años y arar los olivares dos veces, al principio y al final de la primavera, que eran los dos hierros que le venían bien, las dos labranzas, pero esto ya no lo hace casi nadie, si se podan es para darle de comer al ganado.

Hoy lo único que ayuda un poquito es a aquellos que tienen el olivar ecológico que lo pagan un poquito más, por lo demás está todo muy mal”.

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